Exposoma: cuando el aire del entorno entra en la conversación científica
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- Categoría: Interés general
- Publicado: Miércoles, 25 Marzo 2026 12:13
El concepto de exposoma y de aire “activado” empieza a trasladarse también al entorno veterinario.
La investigación ya está midiendo qué cambios se observan en biomarcadores cuando cambia el aire de un espacio. No se trata solo de “limpiarlo” (reducir partículas/nanopartículas), sino también de “activarlo”. Esta línea, impulsada también desde una cátedra vinculada a UCAM, empieza a trasladarse al ámbito veterinario. El exposoma es todo lo que rodea y impacta cada día en los individuos: aire, hábitos, luz, ruido, compuestos ambientales… y cómo ese conjunto influye en el organismo. Durante mucho tiempo sonaba a concepto abstracto, pero eso está cambiando: cada vez se investiga más “desde el entorno”, midiendo cambios con biomarcadores.
En esa conversación, el aire tiene un papel protagonista por un motivo sencillo: personas y mascotas pasan muchas horas en interiores (hogar, clínica, hospital). Por eso, distintas líneas de investigación se hacen una pregunta muy concreta: si se modifica el aire de un espacio, ¿se pueden observar cambios medibles en marcadores biológicos?
Exposoma: el matiz que lo cambia todo, aire “activado”
Aquí suele aparecer la confusión. Un purificador convencional se centra en retener partículas. En cambio, esta línea de investigación incorpora un elemento diferencial, además de reducir partículas, modifica el aire mediante plasma atmosférico frío (CAP), y con ello genera RONS (especies reactivas de oxígeno y nitrógeno) en el entorno.
Dicho de forma simple: no es solo “aire más limpio”; es aire “activado”. En el enfoque científico, estos RONS se describen como señales redox, y el interés está en ver qué ocurre cuando se expone a un organismo a ese entorno durante un tiempo y se analizan biomarcadores.
De personas a modelos animales: qué se ha observado al modificar el aire
En personas, un estudio preliminar evaluó la exposición durante 25, 50 y 100 días a un entorno con aire modificado (reducción de partículas + aire ionizado/“activado”). Los autores describen reducciones en marcadores relacionados con daño oxidativo y cambios en parámetros ligados a metabolismo energético, incluyendo señales vinculadas a ATP y síntesis proteica.
En paralelo, los estudios en modelos animales han estudiado dispositivos que combinan CAP y la modificación del aire del entorno.
En ratón envejecido, por ejemplo, se describen asociaciones con aumento de capacidad energética, menores señales de estrés del retículo endoplasmático (estrés celular) y activación de procesos de “limpieza” celular (autofagia), con análisis a nivel cerebral.
En otra línea preclínica, con enfoque metabolómico, se investiga cómo la exposición prolongada a un ambiente descrito como enriquecido por CAP (incluyendo iones negativos/NAIs) se relaciona con marcadores de estrés oxidativo y metabolismo energético (hígado y sangre).
Una línea universitaria detrás: cátedra UCAM–BIOW
En paralelo a las publicaciones, se ha articulado una cátedra UCAM–BIOW en Medicina Regenerativa Avanzada, orientada a investigar procesos relacionados con regeneración celular y envejecimiento saludable dentro de un marco universitario.
En la información pública del proyecto se menciona el trabajo de investigación en UCAM HiTech y la vinculación con el laboratorio del Dr. Juan Carlos Izpisúa Belmonte, dentro de esa línea de investigación.
De la investigación a la práctica veterinaria
Con esta base científica, el concepto de exposoma y de aire “activado” empieza a trasladarse también al entorno veterinario. En ese marco se presenta R2 PET, una tecnología diseñada para transformar la estancia de descanso en una “cámara bioenergética”. El equipo genera plasma atmosférico frío (CAP) en el propio dispositivo y libera al ambiente un aire activado enriquecido en especies reactivas, mucho más que la simple reducción de partículas.
La exposición se produce de forma natural a través de la respiración y el contacto con la piel. Estas especies se describen como señales redox y se relacionan con el equilibrio oxidativo y con parámetros del metabolismo energético (mitocondria/ATP), integrándose como una herramienta ambiental dentro de la rutina de clínica o domicilio.
Por perfil de paciente, el interés suele ser mayor en animales senior/geriátricos, en situaciones de recuperación o en cuadros de evolución crónica donde se busca sumar herramientas de apoyo al bienestar global (confort, vitalidad, descanso) dentro del seguimiento veterinario. El equipo ha presentado esta línea de trabajo recientemente en Congreso Veterinario del Sur y GEMFE, destacando su matiz diferencial: un enfoque basado en aire activado y en la investigación que está midiendo biomarcadores vinculados a oxidación y metabolismo energético.
Fuente: DiarioVeterinario.com
